Artículo publicado en la Revista Nº83 del Instituto Plan Agropecuario, diciembre 1998 - enero 1999.


LA IDENTIFICACIÓN:
arrancó la cuenta regresiva en Argentina

Ing. Agr. Daniel Musi
extraído de "La Nación" de Buenos Aires


Recomiendan precaución en el momento de elegir el sistema para cumplir con las exigencias de trazabilidad.

La identificación del ganado se ha convertido en una noticia habitual en los medios periodísticos agropecuarios de los últimos meses. Hace una semana, La Nación señalaba que "En Europa, las carnes sin identificar quedarán en el 2001 fuera de las góndolas. Ya se corre contra reloj ante la fecha límite que prohibe el ingreso de los cortes sin certificado que garantice el origen y que su cumplimiento por parte de nuestro sector ganadero será un verdadero desafío.

La magnitud del esfuerzo no debe subestimarse; el pilar que permite certificar origen y calidad es nada menos que la identificación del ganado. Para un país con 50 millones de cabezas y 270.000 productores esto no es una tarea sencilla, más aún si considera los problemas por todos conocidos de la faena y la evasión impositiva.

El tema no es discutir si hay que identificar el ganado o no. En algún momento esto es algo que hay que hacer, ya sea en el corto o en el largo plazo. La cuestión es definir cómo hay que hacerlo, para que los resultados sean los esperados y con costos debidamente justificados.

Las nuevas tecnologías

La identificación electrónica del ganado ha incentivado la imaginación de todos.

Es necesario dejar en claro que el cumplimiento de los objetivos planteados, es decir, la certificación de origen y calidad, no dependen de los medios de identificación utilizados, ya sean estos caravanas o microchips inyectables, por ejemplo. Resulta atractivo pensar que "lo electrónico" resuelve todos los problemas, pero esto no es así, es solamente una alternativa, la cual, sin duda, es muy buena.

A pesar de sus innumerables ventajas ningún país ha implementado aún un programa nacional con los sistemas de identificación electrónica.

La Unión Europea, origen de nuestros desvelos, comenzará a fines de este año una gran prueba que involucra a 7 países y un millón de cabezas de distintas especies y sus resultados no estarán disponibles antes del 2001. Todo esto no es un justificativo para no trabajar ahora el tema, pero "lo electrónico" ha escondido la verdadera discusión sobre el problema: dónde estamos y hacia dónde vamos con la identificación del ganado en nuestro país.

La base de datos

A medida que ha transcurrido un poco de tiempo y el encandilamiento tecnológico disminuye, comienzan a reconocerse otros componentes del problema. Administrar la información de un rodeo de 50 millones de cabezas y 270.000 productores no es tarea sencilla. Pero, nuevamente, la sobre-simplificación "lo hace la computadora" ha puesto el árbol delante del bosque. Es común escuchar cosas como: "...se identifica al animal y se cargan sus datos a la base: fecha de nacimiento, origen, padres, sexo, raza o tipo, traslados, fecha y lugar de faena", o este ejemplo: cuando el animal llega a destino, uno le pide a la base de datos de dónde viene...

La estructura operativa y el software necesario para administrar este volumen y tipo de información no es algo que está disponible y que solamente hay que tomar la decisión de ponerla en marcha: hay que desarrollarlo, tarea que no es simple ni fácil.

Un ejemplo

Una buena manera de comprender lo que está atrás de la identificación de los animales es hacer comparaciones con la identificación de los automotores. Esto pertenece a nuestra vida diaria y es realizado por un organismo de larga trayectoria y experiencia en esta tarea.

Piense ahora en sus propias experiencias: ¿alguna vez recibió una multa que no le correspondía?, ¿compró un auto usado sin verificar?, ¿le reclamaron patentes que ya había pagado? A estas experiencias uno puede agregar la existencia de autos "mellizos" y taxis "truchos", ejemplos tomados de la crónica diaria.

Este ejemplo no es para decir que la identificación de los animales no se puede hacer. Simplemente apunta a destacar que existe otro componente del sistema y éste es la estructura operativa y su gente.

El marco legal

Es posible escuchar a los muy entusiastas decir "Hay que hacer algo ahora", mientras que los más sensatos y conservadores se encuentran entre los que dicen "estudiemos el mejor camino". No por casualidad los proveedores son más frecuentes entre los primeros y los productores, quienes tendrán que afrontar el costo total o parcialmente, entre los segundos.

Afortunadamente, a diferencia de lo que muchos creen, la Argentina no ha permanecido indiferente.

En estos años en los que a todo le agregamos la muletilla "próximo milenio", es tentador dejarse llevar y hablar de las carnes argentinas producidas a pasto..., mercados que esperan nuestros productos..., tecnología que acortará las distancias... Todo sería posible, con el conjunto de todo el sector, tanto de las organizaciones del sector público como el privado, trabajando para lograr el objetivo común de productos argentinos con certificación de calidad y origen.

Tendremos que seguir muy de cerca lo que hacen tanto nuestros competidores como nuestros compañeros, aprender de sus éxitos y fracasos, para implementar planes de bajo costo que nos orienten en el camino seguro.